Sirenas en guerra en La Reina de Cristal.

¿Qué hay, mentes inquietas?

Este mes he estado un poco menos activa en las redes porque, como sabéis, he estado de vacaciones. Pero eso no significa que haya dejado de lado la lectura; al contrario, he cumplido con mi objetivo de un libro a la semana y me han sobrado varios días en los que he echado de menos no haberme metido alguna otra novela en la maleta.

La Reina de Cristal (primera parte) ha sido mi compañera veraniega y la verdad es que me ha venido que ni de perlas en el contexto en el que me encontraba (playa, océano y mucha naturaleza).

Este libro fue un regalo de Aura, del blog Devoradores de mundos, que he disfrutado mucho pese a que he leído alguna reseña negativa por ahí (en serio, a veces pienso que no leemos los mismos libros o bien que somos demasiado exigentes).

Al lío. En La Reina de Cristal conoceremos a Kira, una joven de dieseis años que está a punto de cumplir diecisiete y de someterse a la iniciación por la que todos los jóvenes de su pueblo pasan a su misma edad. Los chicos y chicas se sumergen en las aguas sagradas y descubren si tienen un don asociado o no, y si son capaces de transmutarse en sirénidos. Algunos serán bendecidos con esos dones ( memoria, videncia, sueño…) y pasarán a pertenecer a una de las seis hermandades, representadas por los colores que sus colas presentan, y nunca más volverán a ver a sus familias.

Kira no desea transformarse pero si está ansiosa por sumergirse en el mar  por primera vez. Y cuando lo hace, su don se revela totalmente inusual: es capaz de fundirse con el agua e inculcarle su voluntad, bien sea permanecer en calma o crear olas y marejadas terribles. Se convierte, sin pretenderlo, en miembro de la séptima hermandad, la cual se creía extinta, y además, en una arma muy interesante para Argasi, la capital, que vive del océano y de todo lo que él le regala.

Kira será trasladada de inmediato a la capital, sin opción a despedirse de sus familiares y allí comenzará el aprendizaje para dominar su don y ponerlo al servicio de Argasi, que permanece en guerra con Decia, el país vecino, por el control del agua. Allí, las intrigas palaciegas, los secretos y las traiciones la mantendrán ocupada mientras nuestra protagonista prueba a descubrir de la mano de un prisionero decio, Edan, si las intenciones de aquellos que creía nobles son lícitas o no.

Esta historia escrita a cuatro manos (Ana Alonso y Javier Pelegrín) me ha cautivado por la contextualiación y la imaginativa descripción de los lugares y edificios de Argasi: canales de agua que atraviesan los muros de los edificios, acuarios que forran las paredes y lagunas por todas partes. Me ha parecido muy original. Por otra parte, el pequeño romance entre los protagonistas se me ha quedado un poco flojo pero aun así me apetece leer la segunda parte.

Mi puntuación: ES BASTANTE ENTRETENIDA.

¡Comentad si la habéis leído!

Y recordad: los libros no se leen, se viven. ¡Disfrutad la aventura!

 

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