Jóvenes poetas rebeldes.

¿Qué hay, mentes inquietas?

Hoy vengo a hablaros de un libro que ha conseguido tocarme el corazón, Jóvenes poetas rebeldes. Lo tomé prestado de la biblioteca la semana pasada, junto con otros cuatro, porque en la sinopsis se hablaba de un libro prohibido que me llevó a pensar que estaba frente a un tomo de género fantástico, pero me equivoqué.

Nanette es la protagonista de esta historia que, narrada en primera persona, nos habla sobre las inquietudes de los adolescentes en los últimos años de instituto. Nanette es una joven sensible (que no sensiblera) que no disfruta con las actividades de sus compañeras y amigas, pero que finge hacerlo para sentirse integrada. Juega al fútbol desde los cinco años y es realmente buena en ello; tanto, que está a punto de recibir una beca deportiva para estudiar en la universidad que ella elija.

Sin embargo, un buen día, uno de sus profesores le presta un libro, La Parca del Chicle, a sabiendas de que a ella le gustará y entenderá su mensaje; y ese libro será el que le cambie la vida.

En La Parca del Chicle, Nanette seguirá a Wriggley durante su último año de instituto, del mismo modo que nosotras la seguiremos a ella, descubriendo que Wriggley tampoco disfruta de la compañía de sus semejantes y habla constantemente de abandonar, sin que Nanette sea capaz de entender a qué se refiere. Nuestra protagonista tomará muy en cuenta las acciones y la filosofía implícita en La Parca del Chicle, que no solo habla de las trivialidades del instituto sino de cómo afrontar la vida cuando tu espíritu te lleva mucho más allá de la cotidianeidad de la vida; cuando la pomposidad del día a día te asfixia y te das cuenta que la mediocridad de lo insignificante domina un mundo que no entiendes.

Nanette tampoco entiende ese mundo y tiene muchas preguntas acerca del libro, así que contacta con el autor, Nigel Booker, quien se mostrará reacio a revelarle el verdadero significado de sus palabras. En sus visitas a la casa de Booker, Nanette descubrirá que no es la única obsesionada con su libro y conocerá a Álex el que para mí es el verdadero protagonista de la novela.


–¿Tú lloras alguna vez? –le pregunté a Álex, porque en el poema, Bukowski dice que él no lo hace.

–Mmm –dijo mientras apartaba la cara de la cámara del iPhone–. ¿Sí? Yo no soy Bukowski, digo yo.


Álex es un joven de dieciocho años, que sufrió acoso durante su etapa en la primaria. Los otros niños se reían de él y le pegaban hasta que fue lo suficientemente mayor como para defenderse y hacerse fuerte. Álex es un poeta. Escribe para expresar toda la intensidad que lleva dentro y aunque sabe que no encaja en el mundo, no trata de ser quien no es, sino que busca la afinidad entre aquellos que sí lo comprenden. Álex ve la poesía en cualquier lugar (vengo de leer a Flaubert y salvando las distancias, me ha recordado a él). Y es Álex el que ayudará a Nanette a tomar sus propias decisiones más allá de lo que sus padres o sus amigas o sus profesores creen que es bueno para ella.


Llamé a Álex y le dije que había dejado de tener miedo…

–Intentarán que lo vuelvas a tener –me dijo él–. Tienes que mantenerte firme durante un tiempo más antes de que te dejen en paz. Confía en mí. Ya he pasado por ello.


Y Álex no es un poeta ensimismado, ni mucho menos, es un joven con un mundo interior muy rico, con un sentido de la justicia muy arraigado (que, ciertamente, le traerá problemas) y porque no decirlo, algo desquiciado.

Gracias a él, a Booker y a La Parca del Chicle, Nannette será capaz de encontrar su propio camino, no sin dificultades, y de enfrentarse a este mundo extraño que nos rodea, en el que si te sales del camino marcado, el resto te apedrea.

Como punto negativo solo puedo decir lo de casi siempre: se trata a los jóvenes (así, en general) como a una masa incongruente que solo piensa en el sexo y el alcohol, y me cuesta pensar que realmente la sociedad de hoy en día tenga la impresión de que la etapa juvenil se resume en eso (al menos la de los adolescentes norteamericanos, de donde procede el autor). Debe de ser que yo he sido una de esas raritas, como Nanette y Álex, que se ha dedicado hacer muchas otras cosas interesantes a lo largo de mi etapa juvenil o debe de ser que los adultos andan equivocados.

Puntuación: VA A MI ESTANTERÍA DE FAVORITOS EN GOODREADS.

Recordad: los libros no se leen, se viven. ¡Disfrutad la aventura!

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